Su arte es tan único y tan fino que nadie podría creer que sus esculturas están hechas de clavos, tuercas, y todo tipo de desechos de fierros que consigue en desarmadurías y bodegas de chatarras. El resultado, cuadros con personajes espectaculares y pequeñas figuras que surgen de su eterna imaginación, esa que nace en el taller que creó en su casa en San Francisco de Mostazal.
La Serena, con su estampa colonial, nos envuelve en un misticismo único, trasladándonos a otra época a través de una ruta patrimonial con alto valor religioso y turístico. En ella, podremos conocer y revelar la verdadera leyenda de los principales templos católicos del casco histórico. Una parada obligada hacia el recuerdo.