Con una disciplina a toda prueba, y quizás gracias a ella, asumió su cargo justo en medio de uno de los años más complejos de la industria minera. A casi un año de su llegada a Antofagasta, asegura que la mejor fórmula para lograr cualquier meta es trabajar en ella de manera constante y persistente, hasta conseguir un crecimiento continuo y sólido, capaz de mantenerse en el tiempo.