Con movimientos rápidos y precisos, este artista autodidacta va dando vida a sus murales con una aguja y unas finas hebras de vellón. A la distancia, parecen cuadros pintados con óleo. De cerca, impresionan los prolijos detalles que surgen de una técnica inédita, propia y original.
Sólo mil personas al año pueden visitar la zona de Mustang, más conocida como el reino prohibido de Nepal. Impresionantes ceremonias fúnebres, misteriosas cuevas y templos milenarios se aparecen mágicamente en una aventura que nos lleva por un lugar que parece detenido en el tiempo y en el espacio.