Cada hoyo, cada palo, cada movimiento en la cancha, le recuerda a su madre. Por ella se inició en este deporte, tomó clases, lo hizo bien y entró en la competencia ganando no solo varios torneos, sino impulsando, además, un proyecto que la llevó a formar una escuela de golf para niños y adolescentes, hace algunos años. El golf lo tiene en su ADN y en su corazón. Es la herencia de Carmen Winkelmann y la prolongación de un lazo imperecedero.
Es el único lugar de Chile donde se puede vivir esta experiencia y ¡por cierto que lo es! Es una mezcla de turismo, trekking, aprendizaje, desconexión, misticismo y renovación. Son dos rutas guiadas por un antiguo minero de la zona, dos rutas que invitan a conocer este mineral cristalizado de variados colores, infinitas formas y diversas propiedades. Para muchos, la “piedra del poder”.