Metafóricamente se podría decir que no tuvo nada y hoy lo tiene todo. Es un hombre grande en todo el sentido de la palabra, lleva diecisiete años de matrimonio, tiene dos hijas, es exitoso e innovador en lo laboral, es deportista, ama lo extremo, ha cumplido todos sus sueños y, lo más importante, es feliz.
San Pedro de Atacama y sus alrededores son un destino imperdible para los amantes de la reflexión y la calma. Con solo llegar al pueblo, las horas se multiplican y poco a poco el paisaje absorbe el mundanal ruido de celulares y conexión permanente. Sea la primera o la décima vez que uno visita estos parajes, siempre queda una sorpresa por descubrir, un rincón que visitar. Esta vez, los invitamos a dejarse seducir por los colores del desierto.
