No le gusta hablar de inversiones, sino de sueños. Quizás por eso no se pone límites y, de esta forma, ha logrado construir un sólido currículo en el mundo de los negocios, que lo ha llevado a ser reconocido como un emprendedor ejemplar, capaz de cerrar negocios por millones de dólares mientras disfruta de los atardeceres antofagastinos.
Invitado por un amigo, el estudiante de medicina Rafael Gómez, estuvo de paso en la mini ciudad, visitó la zona de ensamblaje de las antenas europeas, se subió a un “Transporter” y pudo ver, desde dentro, cómo se construye el telescopio más potente del mundo, que actualmente tiene casi treinta antenas operativas en el Llano de Chajnantor, de las sesenta y seis que tendrá al finalizar el proyecto.
