TELL MAGAZINE DICIEMBRE 2020

A raíz de su tesis de título, la diseñadora industrial, Margarita Talep, creó Desintegra.me una original propuesta donde innovó con bioplástico a base de algas. Este material sustentable, hidrosoluble y compostable logra reemplazar envases para galletas, packaging de alimentos secos y revistas; bombillas, cucharas, papel de burbujas, entre otros. Una innovación chilena que promete mucho. Por María Inés Manzo C. / Fotografías gentileza de Margarita Talep. Margarita Talep ENTREVISTA Margarita Talep Plástico S i bien como sociedad tenemos cada vez más conciencia de las dañinas consecuencias del plástico para la salud de las personas y el planeta, aún falta mucho para ver cambios a gran escala. Esto lo sabe muy bien Margarita Talep Follert (25), diseñadora industrial, que desde su pasión por crear objetos y conocer las materialidades formó Desintegra.me, cuyo fin es reemplazar los nocivos plásticos de un solo uso como lo son las bombillas, platos, bolsas, servicios, etc. Oriunda de Rancagua —y miembro de una familia donde reciclar era parte de la cotidianidad—, se fue a vivir a la capital para estudiar en la Universidad Diego Portales. Hizo su práctica profesional en FabLab Santiago (quienes apoyan proyectos y emprendimientos en donde la ciencia y la tecnología estén al servicio de la sociedad), en la biblioteca de biomateriales y todo la fue encaminando por la misma línea sustentable. “Me apasionaba tanto el tema que tomé un ramo de productos sustentables en la universidad y como proyecto, junto a una compañera, comenzamos a estudiar las propiedades de la caseína, proteína que se encuentra en la leche. Por muchos años esta se ha usado como bioplástico, principalmente para confeccionar botones. Entonces, para darle un giro con nuestra carrera, diseñamos un set de contenedores o vasijas para alimentos secos, que además de ser funcionales visualmente eran muy atractivos”. e f í mero

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