TELL MAGAZINE DICIEMBRE 2020
12 tell. cl AGENDA arte Katsushika Hokusai (1760-1849) es uno de los artistas más reconocidos de Japón y un referente del periodo Edo. Su impresionante portafolio constituye una de las expresiones más completas del género artístico ukiyo-e —pinturas del mundo flotante—, grabados realizados mediante xilografía con planchas de madera talladas a mano, en el que se encuadran desde estampas sueltas con paisajes y actores, hasta libros eróticos, álbumes de grabados e ilustraciones para antologías poéticas y novelas históricas. La gran ola de Kanagawa forma parte de Las 36 vistas del Monte Fuji , publicadas entre 1830 y 1834. Esta es la obra más famosa del artista y supone la cima del grabado paisajista japonés. La obra está compuesta por tres planos de olas distintos, con tres barcas atrapadas en esta agitación y casi en el centro, bajo un cielo amenazante, el Volcán Fuji. Esta pareciera desarrollar en dos planos distintos rimas plásticas ensambladas; el Fuji aparece como un eco de la ola espumeante, ambas detrás de las barcas. A su vez, la imagen está colmada de curvas que demarcan la superficie del agua que se cruza al ritmo de las olas; algunas, que dentro de las olas se curvan según el empuje vertical y otras en los torsos de las olas y en las laderas del Monte Fuji; todas ellas dominadas por la gran ola que parece se despliega siguiendo una espiral perfecta cuyo centro coincide con el formato utilizado, como si encajara en la proporción áurea o en la espiral de Fibonacci. Hokusai solo usa tres pigmentos tradicionales diluidos en agua: negro, a base de tinta china: amarillo, de oropimente y azul, del azul de Prusia. Con ellos logra una imagen coloreada y contrastada, evidenciando el lleno de la ola y el vacío del cielo, en perfecta dualidad como en la figura del yin y el yang. La Gran ola resulta poderosa, alta y devastadora. Su composición asimétrica, construida por una clara oposición de movimientos, solo puede conducir a la catástrofe. Atrapar un instante de gravedad y escenificarlo poéticamente, suspendido en el tiempo, es la maestría de Hokusai, manteniendo el suspenso y la angustia, estimulando la imaginación frente a la incertidumbre. LA AMENAZA DE KANAGAWA KATSUSHIKA HOKUSAI. Por Jessica Luna. Arquitecta.
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NDQ4NTc0