TELL MAGAZINE NOVIEMBRE 2021

crecimiento de mis hijos. Para mí es dejar un registro de una experiencia de mi vida, de un momento inolvidable: un cumpleaños, un bautizo, un nacimiento, un matrimonio. El que me haya especializado en aves no lo puedo explicar. La fotografía de aves me deja el recuerdo de lo que yo viví en el lugar en que estuve, por eso me gusta que sea realista y que transcriba con fidelidad un lugar. No es una foto en la que haya interacción de colores o variaciones cromáticas o composiciones espectaculares o escenas que la gente nunca va a ver. La foto que yo hago es lo que la gente efectivamente ve, la gente que luego de mirar mis fotos pueda decir “esto lo he visto”. A veces las personas me escriben y me dicen “gracias por recordarme mi infancia, yo también vi una de esas aves en la casa de campo donde crecí”. Eso es lo que busco: acercarlas a la naturaleza con la que han compartido gran parte de su vida, porque lo que verdaderamente enriquece es el contacto con la tierra, con los árboles, con las plantas, el mar, los ríos. La tenca chilena es un ave casi endémica, muy hermosa y clásica de nuestro campo, junto con la loica, los tordos. La ves en un árbol, al lado de una casa y de un sauce y de un canal de río y esa escena te dice que esto es Chile central, por ejemplo. Yo veo mis fotos y me acuerdo de la escena, del lugar donde las tomé, lo que costó, lo que caminé; lo que fue aguantar la puna del Altiplano o navegar en condiciones a veces no muy gratas. Todo por una toma.

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