TELL MAGAZINE NOVIEMBRE 2021
L e gusta el color azul, pintar al alba y en el suelo, donde reparte las telas en rollo y los papeles sueltos que más tarde chorreará con colores de diversa materialidad, su- mando y superponiendo capas. Lourdes, la artista, dice que es mejor así, porque le es más fácil limpiar las satu- raciones de agua. “Pinto con acrílicos, con carbón seco, con tintas, lápices acuarelables, lápices Posca. Pinto con todo lo que pueda trabajar con agua”. En la soledad de su taller, no solo trabaja con los colores, con las manchas y texturas, sino con sus emociones a flor de piel y cómo se conectan en cada una de sus obras. “Me gusta mezclar los materiales, me encantan las pinturas fluidas y explorar las densidades nuevas que aparezcan”. ¿Cómo enfrentas un lienzo en blanco? Durante mucho tiempo era un tema “matar” la tela, el irrumpir en ese blanco albo. Ahora me fascina empezar, te diría que es lo que más me entretiene, donde la soltura es lo principal y nunca sabes lo que va a pasar. Es una magia total. ¿Cuándo sientes que una obra está lista? Simplemente lo sabes. ¿Quiénes fueron tus grandes maestros y qué aprendiste de ellos? Tuve muy buenos profesores, como Eduardo Garreau, Rafael Munita, Milan Ivelic, Humberto Nilo… Yo creo que lo que afina mucho el apren- dizaje es la observación, ver de verdad, donde sea que puedas. Ir a museos, galerías, leer y empaparse de cultura va de la mano con el de- sarrollo artístico personal. He tenido el privilegio de conocer bastante y eso es apasionante. ¿De qué forma la pandemia afectó tu proceso creativo? La pandemia, más que afectarme, me ayudó a trabajar con procesos que estaban a medio cami- no y me conectó mucho con ellos. Sentí que mi proceso creativo estaba más resuelto y enfocado. Color, manchas y líneas relatan el devenir de una nueva realidad en el trabajo de la artista”.
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