TELL MAGAZINE OCTUBRE 2020

60 tell. cl ¿Cómo describes la función de la AIA? Nuestra Asociación de Industriales es una organización muy especial, no sólo por su trayectoria, sino además por su transversalidad, porque agrupa a grandes compañías mineras, industriales, y energéticas, pero principalmente a pequeñas y medianas empresas proveedoras, que son el 60% de nuestros socios. Entonces, el gremio es un puente de encuentro y diálogo entre empresas de distinta naturaleza, lo cual no es usual, porque la mayoría de las asociaciones se juntan por rubro o sector. Esa característica es la que determina directamente la estrategia del clúster minero y la creación de iniciativas fundamentales, como la Exhibición Internacional de Tecnologías e Innovaciones para la Industria Minera y Energética, EXPONOR; el Sistema de Calificación de Empresas Proveedoras, SICEP, y los Colegios Técnicos e Industriales Don Bosco. No obstante estos grandes avances, tenemos muchos desafíos por delante, por ejemplo, la postulación regional al Instituto de Tecnologías Limpias, a través de ASDIT, el consorcio que impulsamos, o la creación de la Corporación Clúster Minero de la Región de Antofagasta, que hoy tengo el honor de presidir. Ha sido un interesante viaje asumir un liderazgo y aportar un modesto episodio a la gran historia que tiene la AIA. ANTOFAGASTA, NUESTRA CIUDAD ¿Cómo percibes la evolución de Antofagasta en estos últimos diez años? La clave es que Antofagasta nunca ha dejado de crecer. El empleo en lamineríaaumentóenun63%entre los años2005 y 2011 y, durante todo ese período de expansión, los sectores que aumentaron su participación en el PIB regional fueron la construcción, el comercio, los restaurantes y hoteles, y la electricidad, gas y agua, nuevas empresas y rubros, y la llegada de otra escala de consumo. Pero lo que conocimos como boom minero terminó y, junto a una desaceleración económica mundial, resultó en una baja en importantes rubros, menores empleos y caída en indicadores afines enlaregión.Sisumamoslacrisissocialyluegolaemergenciasanitaria, es evidente que esta ha sido una de las décadas más desafiantes para recuperar el dinamismo económico empresarial y el desarrollo social y calidadde vidadenuestras familias. Hemos avanzado mucho, eso es innegable, pero todavía no hemos logrado consolidar a nuestras empresas regionales. En lo social, tenemos tareas pendientes muy importantes en empleo, calidad de educación, salud, cobertura de educación parvularia, vivienda. ¿Qué temáticas crees que hemos superado y cuáles están aún en proceso? A partir de los años noventa es posible decir que, realmente, llega la modernidad a Antofagasta. La inversión minera, cuya producción se triplicó entre 1992 y 2004, posibilitó la aparición de nuevos eslabones en la estructura comercial y social. Hoy la Región de Antofagasta lidera el PIB per cápita a nivel nacional, superando los US$30.000, y exhibe buenos indicadores de desarrollo humano. No obstante, sabemos que hay malos indicadores de calidad en educación, por ejemplo, donde la cobertura de educación inicial no supera el 50%, y con tasas de cesantía superiores al promedio nacional, donde tenemos, además, setenta y nueve campamentos, reflejado en un déficit regional de más de veinte mil viviendas. Como gremio hemos expresado nuestras expectativas para el sector público y privado en torno a estas y otras temáticas. Hay que avanzar en la política de contratar y desarrollar a las empresas proveedoras regionales y a nuestra mano de obra local. El gobierno debe abordar la falta de obras de infraestructura a Creo que si una ciudad ofrece buenas oportunidades para trabajar y para estudiar debería ser una ciudad para hacer familia. Debemos sacarle más provecho a nuestro borde costero y áreas azules, pero al mismo tiempo debemos desarrollar más áreas verdes y de esparcimiento para la familia”.

RkJQdWJsaXNoZXIy NDQ4NTc0