TELL MAGAZINE SEPTIEMBRE 2020
54 tell. cl ¿Cuándo partió tu interés por las plantas? Desde siempre. HIERBATERÍA PARA CUERPO Y ALMA “Desde que tengo recuerdos las hierbas han estado cerca de mí, en mis veranos en el sur, en los jardines que fueron creando mis padres. Me acuerdodeellospodando, trasplantando, hablando de las plantas, y yo acompañándolos mientras inventaba mis pócimas y jugaba a hacer colonias con lavanda y comidas con hierbas. Siempre estuve muy vinculada a este mundo vegetal. Crecí acompañada de plantas, los balcones rebosantes de ellas, la mala madre enmi pieza, enmi baño, mi gusto por las suculentas”. A los catorce años pidió de regalo un invernadero. A los dieciocho comenzó a practicar yoga, dejó la carne y se asomó al maravilloso mundo de las Las plantas despiertan y potencian las capacidades propias del ser humano de sanarse, de mejorarse y de mantenerse en un estado de salud, en un equilibrio. Y lo hacen en forma integral”. L ossábados,impajaritablemente,sondíasdeproducción. La tienda-taller está dentro de un contenedor frente al cerro La Campana. Y es ahí donde se produce la alquimia. En los estantes conviven todo tipo de hierbas esperando convertirse en aliños, especias, infusiones, aceites corporales, sales de baño y un largo etcétera, con la ayuda de Mitzi, su amiga y asistente. “Trabajo con hierbas de la zona porque también hay un principio de sustentabilidad, de apoyar la producción local y de respeto por la naturaleza”. Una Javiera espigada, rubia albina, pañuelo en la cabeza que deja entrever su pelo en perfecto desorden, deja la bicicleta a un costado y se aboca, en cuerpo y alma, a lo que viene haciendo hace muchos años. Arte, intuición y naturaleza formanpartede suemprendimiento que ya tiene miles de seguidores y un pequeño espacio en el programa Síntoma Chilensis de 13C que la llena de orgullo, porque significa una oportunidad real para expandir el tremendo poder de sanación que tienen las plantas. “Cuando llevas tanto tiempo trabajando en esto, observando, escribiendo, estudiando, asimilando y, sobre todo, practicando y experimentando, te das cuentas de que sabes cosas que no entiendes por qué las sabes y eso es muy choro y no me termina de sorprender”, explica. “Este verano mi mamá tuvo dos picadas alérgicas de abeja y araña de rincón. Como ayuda de emergencia, e intuitivamente, usé la flor del ulmo. Una vez en Santiago me puse a investigar y lo poco que descubrí, aparte de que no se sabe mucho de ella, fue que la usé exactamente para lo que la necesitaba y fue increíble. Siento que la naturaleza te va guiando, que hay una sabiduría ahí que se va despertando, las plantas te dan cierta capacidad de leerlas; su color, su aroma, su textura, su temperatura, su forma, el tipo de crecimiento, todo eso te da información que uno después lee con mucha facilidad”.
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