TELL MAGAZINE AGOSTO 2020
“ La fotografía es una forma de vida, una manera de entender el mundo, de interpretar la realidad, de contar una historia. Observar un paisaje y plasmarlo en una foto, pero con una mirada que se aleja de la obviedad, es lo que me motiva a una búsqueda sin límites, donde se reflejan mis vivencias y emociones. En la fotografía se une mi amor por la belleza, por el patrimonio natural y cultural y por el arte. Una buena fotografía es aquella que logra transmitir, conmover. Que dé cuenta de una realidad dada por el espacio y el instante, desde una mirada personal. Que en ella se note un vínculo, una emoción, un discurso y que no se haga siguiendo patrones o modas establecidas. La otra Patagonia es la Patagonia distinta de las postales clásicas. Aquella Patagonia que se acerca a ese paisaje lineal y limpio visualmente, que tanto me atrae. Aquella Patagonia de la vastedad, del clima inestable, del escenario que cambia radicalmente de un lugar a otro, de aquel cielo que no termina y que se proyecta al infinito. Este lugar me trae los mejores recuerdos, como aquel viaje a los diecisiete años a dedo por Chile y Argentina y cuya meta fue llegar caminando a las cuevas de hielo del glaciar Grey, en una época en que ir a Torres del Paine demandaba un gran esfuerzo. Por otra parte, en la Patagonia está una ciudad que me encanta: Punta Arenas, una ciudad única dentro del contexto chileno; me atrae su historia, su integridad, su patrimonio arquitectónico y, por cierto, su cementerio. La Patagonia ha sido un gran lugar de inspiración para retratar ese paisaje austero, con escasos elementos figurativos y cromáticos. Aquí desarrollé la serie Habitar la inmensidad , que trata de cómo los chilenos habitamos e intervenimos nuestro territorio, particularmente en la estepa austral. De cómo la escala humana se hace presente frente a la amplitud del paisaje que se pierde en el infinito.
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