TELL MAGAZINE JUNIO 2020
69 tell. cl T prevenir la contaminación, disminuyendo la hue- lla negativa que producimos. Hoy, por ejemplo, con nuestros propios retazos (cuero, tela y espu- ma) realizamos un proceso para volver a incorpo- rarlos en las plantas. ÉTICA “Cuando partimos con este proyecto decidimos que nuestra mano de obra fueran maestros del calzado, por eso trabajamos con talleres peque- ños y medianos. Tercerizamos la producción, sin perder nuestra esencia, el oficio y modelaje de primera calidad. Le damos trabajo a alrededor de quince personas, donde un grupo se dedica a las plantas, otro a los cortes y aparados, y otro, finalmente, al armado y estampado”. ¿Cómo se replantean tras la crisis social y en medio del coronavirus? Como sociedad nos ha tocado sufrir mucho en términos humanos y financieros. Hemos habla- do mucho sobre esta crisis que nos ha obligado a replantearnos el cómo queremos vivir y llevar adelante la marca. Las empresas tenemos que reinventarnos, porque estamos frente a un esce- nario que es completamente distinto, donde no solamente importa la utilidad económica y cuán exitoso eres, y porque un elemento vital es la sa- tisfacción de las personas que trabajan contigo. Por ello seguiremos prefiriendo la economía cir- cular frente a la economía lineal. Empatizamos con lo que está exigiendo el mundo hoy, dán- doles dignidad a los trabajadores y relacionán- donos de manera horizontal en la empresa. No pretendemos ser una empresa gigante, pero sí tener un rol protagónico. ¿Qué proyectos tienen en mente? La verdad es que vemos a Kruza mucho más allá de las zapatillas. Si bien es por lo que comenza- mos y creemos que el calzado es fundamental, pues define “tu parada” frente al mundo, quere- mos ampliarnos a otras líneas de la moda como accesorios (bolsos, mochilas, bananos, billete- ras, tabaqueras, etc.) y ropa. Pero todo bajo el upcycling . Tenemos producción de baja escala y sabemos que vendemos productos cuyo precio es alto, de nicho, por eso es fundamental tener alternativas para masificarnos. ¿Y en diseño e innovación? Nuestra propuesta inicial comenzó más bien tradicional y ahora estamos avanzando a za- patillas más modernas y rupturistas. Estamos trabajando para lanzar el segundo semestre ediciones limitadas de la mano de artistas na- cionales, es decir, que estén intervenidas con ilustraciones y materiales diferentes. También queremos incorporar tecnología a partir de te- las con nanopartículas de cobre que, además de aportar en la comodidad del calzado para que el pie no transpire, nos abre un nicho inte- resante en el mercado. ¿Cuáles son los próximos desafíos? Por el coronavirus estamos trabajando desde nuestras casas, potenciando nuestro ecommer- ce y redes sociales para no perder el contacto con los consumidores. Como no es un produc- to de primera necesidad, la estrategia está en una gran campaña y renovación de imagen para el segundo semestre. Queremos abrir nuestra propia tienda física, pues tras el estallido social tuvimos que salirnos de las tiendas colaborati- vas en las que estábamos. Hoy sólo tenemos una oficina en Providencia. Además, esperamos retomar la campaña con Falabella, pues somos parte de su marketplace sustentable ( online ) y justo en marzo comenzaríamos a comercializar nuestras zapatillas en cuatro de sus tiendas físicas. Tenemos mucho por hacer, estamos viendo cómo levantar fondos, participando en crowdfunding , porque hay Kruza para rato. Benjamín Moreno, Cristóbal Arancibia y Felipe Arrigorriaga
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