TELL MAGAZINE JUNIO 2020

A pesar de que uno no se hace millonario con esto, la vida que tengo es incomparable. Viajar constantemente, tener un hijo que está siempre en el jardín buscando bichitos, emocionándose con las aves sin estar pegado al teléfono jugando, ya es un regalo y tiene que ver mucho con la educación que le damos con mi señora y la inspiración que le inyectamos cuando le mostramos libros y documentales de animales. Nunca hay que perder la capacidad de asombro. Lomás importante, si quieres ser fotógrafo, es ser apasionado, creativo, en especial si eres un fotógrafo de naturaleza. Aprender, gozar. En los cursos de fotografía siempre les digo que tienen que ser respetuosos con la naturaleza, estar siempre preparados, con las cámaras prendidas, sin tapa en los lentes, pilas cargadas, tarjetas llenas. Listo para que pase lo que uno menos se imagina. Hay que levantar piedras, uno nunca sabe lo que puede aparecer, ni las sorpresas que puedes encontrar. Cuando salgan a tomar fotos, miren hacia adelante, miren lo que está pasando a su alrededor, no se queden pegados en la pantalla, después habrá tiempo para verlas en el computador. No se pierdan esos momentos. Guarden silencio, escuchen a la naturaleza, todo lo que está pasando ahora con el covid-19 es un cachetazo que nos da la vida, porque hemos sido irresponsables con nuestra tierra. Y es ahora cuando nos damos cuenta cuán vulnerables somos y que tenemos que cuidar este planeta, demostrarle que somos dignos de vivir en él, que somos dignos de seguir creciendo. Yo le quiero mostrar a León lo hermoso que es este mundo y por eso tenemos que mejorar, porque si no, no nos merecemos estar acá”. T

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