TELL MAGAZINE JUNIO 2020
“ La fotografía es mi energía de vida. Me ha regalado momentos maravillosos, que atesoro en lo más profundo de mi memoria. Lograr captar un momento hoy es fácil; la gracia es conmover y eso hace la diferencia. Si una imagen te inspira, te emociona o te lleva a una aventura es una gran foto. Desde muy pequeño, la cámara de fotos comenzó a ser una compañera inseparable. Mis padres me regalaron una cámara de video y nunca más la solté. En esa época me dediqué a grabar insectos y todo lo que se movía. Cuando salí del colegio estudié Biología Marina. Quería salir de lo tradicional y estar cerca de la naturaleza. Siempre me gustaron las ballenas y los delfines. Siempre. Pero cuando vi la película Azul profundo me cautivaron aún más. Mi interés por los cetáceos me llevó a hacer una pasantía en Estados Unidos. Allá aprendí la metodología de foto identificación de las aletas de los delfines, y la fotografía pasó a ser una herramienta esencial. Una vez que regresé a Chile, con unos amigos creamos una ONG y por nueve años ininterrumpidos viajamos a Punta de Choros e Isla Damas a bucear con ballenas y delfines. Fue en uno de esos viajes, en una expedición mar afuera, en Chañaral, que aparecieron unos delfines lisos, una especie muy complicada de ver. Le pedí a alguien que me amarrara a la proa con un arnés, y me estiré hacia adelante con un gran angular. Fue un avistamiento muy interesante y en su época, una fotografía muy comentada, tanto por la escasez de registro de esta raza de delfín, como por la foto en sí. Así comenzó todo. FAUNA SALVAJE Me especialicé en fauna porque soy un testarudo y me encantan los desafíos. Y la fauna no es fácil. Por eso me gusta, porque es difícil de fotografiar.
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