TELL MAGAZINE MAYO 2022
65 tell. cl todos los cerros en llamas tras el Congreso, si bien comenzó por un pirómano se descontroló por la gran cantidad de basura de las quebra- das. El 2014 me tocó trabajar en la remoción de esos escombros y fue muy complejo encon- trar dónde llevar los residuos de la construcción y también los residuos sanitarios. De ahí nace también el sueño de Revaloriza. NUEVA VIDA Ubicados en 21.000 metros cuadrados de terre- no y rodeados de bosque, específicamente en el sector de Lajarilla (Camino Internacional entre Viña del Mar y Concón), Revaloriza opera con un modelo de triple impacto y que se apega a la Hoja de Ruta RCD Economía Circular en Construcción 2035, que lanzó Construye2025, en 2020, junto a los ministerios de Vivienda y Urbanismo, Obras Públicas, Medio Ambiente y CORFO. Actualmente cuentan con cuatro equipos que pueden trabajar de manera independiente o co- nectada: una trituradora industrial para dismi- nuir el tamaño de los materiales. Un separador de fracciones gruesas y finas para sacar o libe- rar la tierra de los residuos de la construcción. Un separador manual-mecanizado, para los residuos mezclados como metales, cartones, plásticos, entre otros. Y un equipo chancador, donde se procesa principalmente todo el resi- duo de levante de antiguas carreteras y cami- nos (como por ejemplo, casquetes de hormigón y asfalto). “Algunas constructoras creen que como obte- nemos materia prima de sus residuos (para ela- borar áridos y mulch reciclado) y ‘le damos una nueva vida’ que nosotros les deberíamos pagar a ellos. Pero esto es lo mismo que el trabajo de los recicladores, sólo que a gran escala. Tene- mos que costear maquinarias y personal. En Chile, culturalmen- te no es costumbre reciclar, pero en Europa, hacerse cargo de los desechos desde lo domiciliario a lo industrial, es lo usual, la norma. Hay que imitar las buenas prácticas. Ese es el cambio de paradigma que necesitamos para disminuir los impactos so- cioambientales. ¿Cómo trabajan con las empresas? Tenemos un sistema de incentivos, les enseñamos y capacitamos para que logren reducir en treinta por ciento el volumen de los desechos que generan, ayudándoles a segregar en origen. Entonces, si nos llegan residuos separados, por ejemplo sólo maderas, es más barato el precio a que manden sus residuos mezclados, donde debemos ingresar el material a cuatro maquinarias y a todo el proceso productivo. Con el tiempo queremos agregar nuevos incentivos, porque sabemos que podemos generar cambios reales. Hicimos el cálculo de cuánto sería el ahorro de nuestra planta operando diez años y son treinta dos millones de dólares en el PIB, lo que permitiría a nuestro país alcanzar en menor tiempo el Acuerdo de París, tan sólo con una planta Revaloriza. Esto se relaciona directamente En Chile culturalmente no es costumbre reciclar, pero en Europa, hacerse cargo de los desechos desde lo domiciliario a lo industrial, es lo usual, la norma. Hay que imitar las buenas prácticas”.
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