TELL MAGAZINE ABRIL 2021

32 tell. cl El deporte impartido por el colegio cuando era niño, sumado a las continuas excursiones y su amor por la vida al aire libre derivaron en el andinismo. “Un vecino de mis abuelos me integró al Club Andeski de Valparaíso, donde conocí el mundo del montañismo, su gente y sus organizaciones. La naturaleza siempre ha sido lo mío, me descompongo cuando no salgo a la montaña. Algo me falta. Hacer montañismo es algo que normalmente perdura y que se mantiene para toda la vida. He encontrado grandes y verdaderos amigos ligado a esta actividad”, asegura. Hoy continúa saliendo a los cerros y realizando travesías en el DAV (Club Alemán de excursionismo de Valparaíso). ¿Cuál ha sido tu mayor desafío? Tratar de cumplir los sueños. La otra selva, llamada ciudad, es dura y no puedes escapar de la realidad, de los compromisos que vas adquiriendo, de la relación gregaria que vas haciendo en torno a tu familia y amigos. Creo que siempre se puede estar donde quieres estar. En lo deportivo, regresar siempre sano y salvo a casa fue una meta inconsciente, pero estaba. Aunque uno no anda pensando en los riesgos, siempre hay algo o un detalle que se encarga de hacerlo presente. Se nos enseñó que las cumbres se celebran de regreso en casa y no en la cima. ¿Qué te llevó a crear Andes Trek Adventure? Varias cosas en realidad. En la época que formé Andes Trek Adventure, en 1988, prácticamente no se hablaba de turismo de aventura o de naturaleza. Vivíamos bajo un turismo tradicional. Lo más cercano por esos tiempos era salir a acampar con amigos o con la familia, si es que eran de esa onda o estilo de vida. Por lo tanto, existía una enorme brecha que cubrir y desafíos por los cuales apostar. Para un chileno, en aquellos tiempos, no pasaba por su mente pagar por salir a caminar. Por eso, y sin ser experto, introduje las cabalgatas. Pensaba que, de ese modo, sería más fácil reconocer en los chilenos, los servicios asociados al programa.

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