TELL MAGAZINE ABRIL 2020

“¿Nacen las personas con discapacidad?, ¿o la discapacidad aparece en el contacto con el mundo?”, con esta reflexión Vianney pone en jaque cualquier postura que podamos tener ante alguien “diferente”. Hace algunos meses, esta activista de la inclusión recibió su título de abogada, la primera en Chile que pertenece a la comunidad sorda y hoy, con más fuerza que nunca, persevera en su lucha por una sociedad más equitativa y justa. Por Catalina Aparicio / Fotografías por Mario Anziani. ENTREVISTA Vianney Sierralta Aracena Vianney Sierralta Aracena E s la primera mujer sorda titulada como abogada en Chile. Preside la Fundación Nellie Zabel, junto a otras pioneras de la comunidad sorda, es asesora jurídica de algunas organizaciones sociales y está iniciando un nuevo proyecto con el Centro de Apoyo para Personas Sordas (CAPS), cuyo objetivo es prestar servicios de apoyo legal, social, educativo y laboral a las personas sordas y per- sonas con discapacidad auditiva. A todas estas actividades se suman los viajes, pues Vianney Sierral- ta divide su vida entre Santiago y Calama, su ciudad natal, donde re- side junto a Gabriel, su marido y compañero desde hace casi veinte años, quien confiesa ser el fanático número uno de su mujer. La fa- milia la completan Catalina, de dieciséis años, y Fernando, de trece. Su diagnósticomédico es enfermedad autoinmune del oído interno, abreviatura inglesa AIED (Autoimmune Inner Ear Disease), que se caracteriza por la pérdida de audición progresiva y/o vértigo que se produce cuando los anticuerpos y las células inmunológicas atacan el oído. “Hay una historia común —entre los pacientes sordos—, que es ir a un médico tras otro o de intentar una operación tras otra”, recuer- da Vianney. En todo este proceso, su madre optó por asumir los desafíos y entregarle herramientas a su hija. “Me enseñó a leer a los cuatro años, cuando aún escuchaba y eso fue perfecto, porque es muy complejo aprender un idioma que no se oye o en el cual no estás sumergido”. ¿Cómo fue tu proceso de niña para poder adaptarte a una socie- dad que no entiende mucho sobre discapacidad? Mi infancia transcurrió en una época en que la discapacidad límites sin 68 tell. cl era asumida desde la caridad y la beneficencia. Creo que todas las personas tienen una evolu- ción distinta por lo que no me considero refe- rente, ya que para mis padres la palabra “disca- pacidad” no tenía cabida. He sido una persona privilegiada y por eso insisto en la importancia de la inclusión, no con foco en las personas “exitosas”, sino en cómo podemos hacer que existan políticas públicas que mejoren las po- sibilidades de todos los niños y niñas sordos. ¿Cuál es tu opinión respecto a la ley que obliga a contratar al uno por ciento de personas con algún tipo de discapacidad? La ley 21.015 es un avance porque no existía nada parecido en Chile. Es una ley que aún se encuentra en un período de implementación y, por lo tanto, las empresas están en plena etapa de aprendiza- je para lograr el crecimiento profesional, la insta- lación de culturas corporativas diversas y, sobre todo, la permanencia de los trabajadores con dis- capacidad en sus puestos de trabajo. ¿Cómo nos posiciona esta ley en el contextomun- dial? Desde una mirada crítica, Chile tiene un porcen- taje muy bajo de cuotas por normativa interna; por ejemplo, en países como España en el sector público se reservan el siete por ciento de las va- cantes en cada convocatoria pública. En Argenti- na, del cuatro por ciento, tanto en el sector público

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