TELL MAGAZINE ABRIL 2020
66 tell. cl La cuarentena de Juan de Jerusalén Juan de Jerusalén o Jean de Vézelay (1042–1119) nació en la Borgoña y fue uno de los nueve fundadores de la Orden Templaria. Sabio astrólogo y alquimista; en la Palestina estudió ocultismo y cabalística, pero sobre todo fue un místico y un santo varón. En el 1110 escribió ciertas predicciones para una Humanidad impía que pareciera buscar a propósito su perdición; no obstante el Bien triunfa y habiéndose enderezado el camino, adviene un final feliz. Conocida como Protocolo secreto , su obra fue escondida con celo. Mas, en 1941, un ejemplar que estaba en una sinagoga de Varsovia cayó en manos de las SS, y fue a dar al búnker de Hitler para terminar en Moscú. M. Galvieski, investigador ruso, lo rescató del archivo de la KGB y lo publicó en París, en 1994. Son cuarenta décimas, que comienzan siempre con un: “Cuando empiece el año mil que sigue al año mil”. Luego continúan nueve líneas de vaticinios, que primero describen un mundo narcisista y desalmado; de ciudades atestadas, viciosas y llenas de maldad, sin sentido ni respeto por la vida; “con torres como de Babel que se elevan en todo el mundo”; comunicaciones globales, enjambres de máquinas, viajes por mar y cielo. Hay migraciones incontrolables, una oleada del Islam. Comercio de droga corroyendo sociedades y sus estructuras; pandemias, hambrunas, guerras terribles, y catástrofes peores. “(Veo) hambre que oprime vientres y frío que hiela manos. Mercaderes de ilusiones que ofrecen veneno que destruye cuerpos y pudre almas. Y los así envenenados son como bestias que matan, violan, y roban; y la vida se hace un Apocalipsis cotidiano. // No se confiará en la ley de Dios. Los hombres querrán guiar su vida como una cabalgadura; y elegirán sus hijos en el vientre de sus mujeres y matarán a aquellos que no desean. Y el amor será una amenaza peligrosa para quienes sólo aprecian lo carnal. // Cambiarán la faz de la Tierra y se proclamarán señores. Pero el suelo estará desnudo y será estéril. El aire quemará y el agua será fétida. La vida se marchitará porque agotarán hasta la última riqueza. // La sangre será impura; el mal se extenderá de lecho en lecho, y habrá todo tipo de podredumbres. Las enfermedades llegarán por agua, aire y tierra. // (Entonces) se querrá hacer renacer lo ya destruido, proteger el entorno, y se temerá el futuro. Pero será tarde. El desierto avanzará y el agua será escasa. Aunque a veces se desbordará como diluvio, mas al día siguiente de nuevo no habrá agua, el aire quemará y consumirá los cuerpos debilitados. // Todos sabrán lo que ocurre en todos los lugares. Se verá niños en los huesos con ojos cubiertos de moscas; pero la insensibilidad y egoísmo harán volver la cabeza”. (Pero,alfintraslastribulaciones)“…seabriránlosojos,ytodosentenderánque son interdependientes. Formarán un cuerpo único del que cada uno será una parte ínfima, y juntos construirán un (unificado) corazón. Conquistarán el cielo, harán ciudades en el mar; y habrá alimento abundante. Volarán como aves y nadarán como peces. Compartirán sueños y mensajes, y vivirán hasta muy ancianos, con un cuerpo fuerte y hábil. Se percibirá la enfermedad antes que aparezca y cada quién se curará a sí mismo. El Hombre entrará en el espíritu de la Naturaleza, conocerá sus secretos y la poseerá abriendo toda puerta del laberinto de la vida. Creará con la fuerza con que brota una fuente. Los niños aprenderán fácilmente. Entonces, la Mujer será la gran maestra y guía del tiempo futuro. Pero, habiendo superado la distorsión y la fealdad del tiempo del Diablo, (antes que nada) será Madre que difunda dulzura. Será el fin de la barbarie, de la oscuridad, y el comienzo de días felices. El Hombre reordenará la Tierra de toda contaminación. Los bosques renacerán, las aguas serán puras, los desiertos floridos y la Tierra será un fragante jardín. Superada la avaricia, habiéndose aprendido a dar, se compartirá con generosidad. Pero eso será después de guerras e incendios. Eso surgirá desde los escombros de las torres. Y habrá sido necesario el puño de hierro, para que se ordene el caos y el Hombre encuentre el buen camino. Entonces, el mundo será superior y su luz nunca se apagará. asia donde vamos Por Sergio Melitón Carrasco Álvarez Ph.D. (*) Para más información, escribir a smcarrasco@vtr.net “Veo lo que vendrá. Cruzo el tiempo de un tranco. Una mano me guía hacia lo que tú no sabes, ni podrías saber. Por eso es que lo escribo; para que estés advertido”.
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