TELL MAGAZINE ABRIL 2020
di cuenta de que era una forma de registrar lo que veía. Pumas, huemules, aves, guanacos. Y los paisajes, los amaneceres. Esos que cambian constantemente. En la ciudad tienes todos los elementos para estar cómodo, pero estamos súper desconectados de lo que nos hace estar vivos. No hay nada que te haga sentir vulnerable, pero en la naturaleza eso cambia. Porque cuando estás ahí, te das cuenta de la fuerza impresionante que tiene la naturaleza y de lo pequeño y vulnerable que somos. Porque una racha de viento de ciento cincuenta kilómetros te puede costar la vida. Para hacer una buena foto es necesario manejar los conceptos básicos de fotografía. Conocer tu cámara, profundidad de campo, velocidad de obturación, manejo de ISO y manejo de composición, que puede llegar a ser tu sello personal. Hoy en día la fotografía está a la alcance de todos. Es una disciplina que nunca se termina, es un arte que sigues aprendiendo a través de los años y que inspira. Para hacer buenas tomas, hay que ser tremendamente perseverante y tener una tolerancia a la frustración enorme. Implica levantarse al alba, acostarse muy tarde y conectarse con el lugar y con uno mismo, que es lo que enseño en los cursos de fotografía y revelado digital. Cuando estás haciendo fotos, cuando conoces la técnica, cuando sabes de composición, cuando manejas la cámara, es como una suerte de meditación. Se te pasan las horas haciendo fotos y empiezas a apreciar cosas que antes no veías, te vas a los detalles, te vas a la simpleza. Porque la belleza está en lo simple”. T
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