TELL MAGAZINE ABRIL 2020
“ Llegué a Torres del Paine el 2008, como guía de trekking y cabalgatas. Me encantó el trabajo, sobre todo la forma que yo encontré para lograr conectar a más personas con la naturaleza. Durante los tres años que estuve viviendo allá, me dediqué a estudiar el lugar. Me sirvió harto la formación científica que tenía de la universidad por mi carrera de veterinaria y me enfoqué mucho en flora y fauna. De hecho, desarrollé un par de salidas a terreno que eran específicas para hacer avistamientos de aves y flores durante los meses de verano. Me encantó. La forma como uno puede manejar el turismo en Chile es una herramienta tremenda de conservación. Esa es la razón por la que yo hago fotos y de ahí nacen las expediciones fotográficas donde les doy a conocer las diversas especies que habitan Chile. Cada día hacíamos caminatas —desde doce hasta, incluso, treinta kilómetros— con extranjeros de todas partes del mundo por los circuitos de la W más típicos: base Torres, el glaciar Grey, valle del Francés. Mientras caminábamos, les contaba la historia de Torres del Paine, les hablaba acerca de la geología, de los ecosistemas, de sus animales y de la importancia de las especies que estaban fotografiando. Durante el trekking, les dejaba en claro la suerte que tenían de poder viajar, desde lugares tan remotos, a este pedazo del fin de mundo. En medio del viento, del sol, de la lluvia, les decía que
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