TELL MAGAZINE ABRIL 2020
30 tell. cl Los trasplantes de células madre en niños, por lo general, tienen un buen pronóstico. Poseen toda una vida por delante y muchos pueden desarrollarse normalmente”. de encontrar un donante para un latino es sólo de un 34% versus un 90% para los europeos, debido a las mezclas raciales. La com- patibilidad entre donante y paciente sólo depende de la genética. Es decir, es algo que uno hereda y está determinado por una por- ción del cromosoma de madre y padre. Por eso primero se busca dentro de la familia. Pero también hay un factor muy importante que es el poblacional, porque entre personas de una misma zona geográfica nos venimos mezclando por muchos años y terminamos compartiendo características genéticas. Por otro lado, en Chile el trasplante con donante no emparentado se hace desde los años noventa cuando comenzaron a trasplantar niños con sangre de cor- dón umbilical; y luego el año 2006 se comenzaron a hacer trasplan- tes con donantes no emparentados a adultos inscritos en registros como DKMS. Tanto el Hospital Luis Calvo Mackenna como el Hos- pital Clínico de la Universidad Católica tienen mucha experiencia en la materia. FUERZA INTERIOR María Ignacia es periodista, con más de doce años de experiencia en prensa, asuntos públicos, comunicaciones y marketing. En 2017 creó el programa Quiero Ser en la Fundación Casa Familia para ayudar a familias a financiar trasplantes de células madre sanguíneas; es parte del directorio de la Fundación Elizabeth Kubler Ross y fue miembro del directorio de la Corporación Oncomamás. “Llegar a trabajar a DKMS fue por el destino, porque si bien mi hijo tuvo que trasplantarse, fue por una razón bien distinta. Eduardo tenía dos años y medio cuando le encontraron un tumor cerebral, de casi de la mitad de su cabecita y con el peor pronóstico… de a poco las quimioterapias involuntariamente lemataron lamédula. Entonces se pescó una infección a raíz de no tener defensas y se tuvo que hacer una operación urgente en tan sólo diez días. Tuvimos la suerte de encontrar mil donantes compatibles, lo cual es rarísimo. Fue por eso que nos pidieron hacer un reportaje para televisión y al conocer el trabajo de la fundación quedé enganchada”. El impacto familiar que se vive por este tipo de enfermedades es muy grande… Tremendo, emocional y económicamente. Además hace tres años el injerto de células madres no te- nía cobertura de salud y debías pagar todo de tu propio bolsillo. A mí me marcó mucho lo que vivi- mos, porque si bien yo tenía ahorros para poder pagar esto, la mayoría no lo tenía. Yo podía estar con Eduardo, cuidarlo, mientras otras mamás tra- bajaban para juntar plata para el trasplante. ¿Qué pasó después? Fue el doctor de mi hijo, Francisco Barriga, uno de los principales impulsores para que DKMS se viniera a Chile y luego, con su apoyo, armé un pro- grama para ayudar a pagar estos injertos a otras familias. Entonces, al saber que DKMS estaba buscando equipo acá, me postulé. Sentía una obli- gación muy grande. Tuvimos los mejores doctores, el equipo más cariñoso e hicimos todo lo humana-
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