TELL MAGAZINE ABRIL 2020

“ Uno nace un poco artista, lo siente, lo percibe. Te das cuenta que estás parada en la vida con una sensibili- dad distinta, con una visualidad más desarrollada. Y desde ahí lees la vida desde otro punto de vista, con un sello propio”, asegura María de los Ángeles Ovalle (@mariaovallearte), bisnieta de Vicente Huidobro y artista autodidacta. Su estadía en la Escuela de Arte Sacro en Florencia y más tarde en Dublín, junto al icónico escultor irlan- dés Dony MacManus, le confirieron una mira- da potente sobre la vida y la belleza del arte. ¿Cómo llegas al fuego? Cuando volví a Chile, en este proceso de ir definiendo caminos, empecé a recuperar mi vida más personal. En ese reencuentro me topé con un texto de Vicente Huidobro que hablaba de la capacidad de creación del ver- dadero artista, sin tener que imitar. De crear con libertad, y eso me desafió profundamente porque yo venía de la academia. La lectura del manifiesto Non Serviam de Huidobro y una esclarecedora visita al taller del artista Pedro Tyler, desembocarían en su posterior experimentación con el fuego y en la creación de un vínculo potente con él. “Cuan- do descubrí el fuego y el registro de la llama que deja en apenas segundos, conecté con la capacidad creadora como artista”. ¿Por qué el fuego? La neurociencia nos dice que el noventa y cinco por ciento de las decisiones que tomamos son inconscientes y que nuestras elecciones están vinculadas a experiencias y recuerdos importantes del pasado. Cuando me puse a trabajar con fuego, hubo muchas cosas Un artista no solo construye cosas desde al arte, sino que vive el arte”. inconscientes que me llevaron a optar por él. Al principio fue una atracción, porque es un elemento vivo, rápido, voraz, que provoca mucha resistencia a ser domesticado y eso me atrajo totalmente. Se fue creando así una relación desde la seducción, complicidad y gozo, otras desde la resistencia y negación en donde nos fuimos reconociendo y aceptando en nuestras posibilidades y limitaciones para generar un lenguaje común en donde se pudiera expresar visual y poéticamente el desafío de la libertad y el límite. ¿Y cuál era esa propuesta? Lo propio del fuego es el registro que deja con el humo. La única forma de hacer visible lo que el fuego puede hacer es, o con lo que quema, o con el registro que deja el humo. Y ahí empezó todo un camino interesantísimo. Lo más apasionante fue descubrir una ma- terialidad nueva que me hacía trabajar con una velocidad increíble y cuyo resultado era siempre sorprendente. VÍNCULOS Sin buscarlo ni proponérselo, el trabajo de María deja huellas y genera algo en el otro. Un vínculo estrecho y vivo que no deja a na- die indiferente, como el mail que recibió hace poco de una italiana: “Tus trabajos son de una

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