TELL MAGAZINE FEBRERO 2022
SU for- taleza En un emotivo y desgarrador relato, Paula cuenta no solo la historia de su vida, marcada por duelos, encuentros y desencuentros, sino que da ciertas claves para enfrentar una tragedia para la que nadie está preparado: la pérdida de un hijo. En su caso, la muerte inesperada de dos de sus seis hijos. A lo largo de sus páginas, que se leen de un tirón, este libro emerge como un regalo, un mirar a la muerte con otros ojos. Como un canto a la vida. Por Macarena Ríos R. / Fotografías Cristina Alemparte y gentileza entrevistada. Paula Assler L a fuerza de esta mujer es tremenda, arrolladora. A ratos, la pena se cuela por su voz, pero no claudica. Sigue en pie, entera, la sonrisa intacta, los ojos llenos de luz, con su libro Si digomuerte, digo vida como escudo que, dice, permitirá a otros a hablar de lo que nadie habla: de la muerte. Comenta que el libro le costó cada palabra, que recordar fue revivir, una y otra vez, lo que pasó ese 18 de enero de 2016, cuando sus hijas María José y Antonia murieron ahogadas en una playa al sur de Lima y, con ellas, cientos de sueños inconclusos. ¿Cómo es la vida sin ellas? Al principio fuemuy duro. Yo las buscaba, salía a la calle y de repente veía a una chiquilla con el pelo igual a la Coté, a otra que caminaba como la Antonia. Yo las busqué mucho, mucho. Decía qué ganas de que estén sentadas aquí, al lado mío, que llegaran y golpearan la puerta, porque una siempre subía corriendo, qué ganas de sentir ese ruido, qué ganas de sentirlo. Y cuando finalmente me las metí aquí adentro (se toca el pecho) nunca más las busqué afuera, porque están aquí conmigo. Y eso me cambió la vida. Gracias a Dios pude hacerlo y hoy camino con ellas; donde estoy, estoy con ellas, las tengo, las llevo conmigo. Les converso y les pido, porque siento que están al lado mío. Cuando estaba escribiendo el libro les decía ya Coté, ya Antonia, esto tiene que resultar, tiene que ser un aporte para alguien, ayúdenme. ¿Qué les dirías a quienes están pasando por un duelo? Cuando una persona está con una pena terrible no hay nada que decir. No tengo una receta, qué difícil, pero les diría que se dejen acompañar, que traten de recibir el cariño del otro, que se dejen querer, porque la contención ayuda y mucho. A mí me sirvió muchísimo el cariño de la gente, de mis amigas. Y que pidan ayuda, eso lo remarco, que pidan ayuda; si necesitan la pastilla para dormir, que se la tomen; si necesitan la pastilla para levantarse, que se la
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