TELL MAGAZINE ENERO 2022

En quinto básico me fui a vivir a Villarrica, camino a Licanray, muy cerca de la entrada al Parque Nacional Villarrica. Desde niño recorrí el parque en bicicleta, caminaba los senderos demarcados sin tener conciencia de que estaba entre árboles nativos milenarios. Más adelante le agregué un trípode, una carpa, un saco de dormir y una cámara con la que empecé a registrar estas aventuras. AVENTURAS DE UN ARTISTA Mi pasión por la fotografía me ha llevado desde el norte de Chile a la Araucanía andina, a la Patagonia. Me ha llevado a recorrer por tierra, mar y aire a explorar tantos lugares y aventuras diferentes, como India, Nepal, Rusia, China, Mongolia, Uganda, Tanzania. Lo que más valoro es explorar rincones secretos y vírgenes de la naturaleza. Una aventura que no volvería a repetir, porque fue muy extrema, la viví con un amigo, guía de montaña profesional. Fuimos a ver los fuegos artificiales del Año Nuevo al cráter del volcán Villarrica. Estuve arrodillado en una plataforma de un metro y medio, con el cráter expulsando azufre. A mis espaldas, el glaciar Voipir, el Pichidancahue. Si bien estaba consciente de los riesgos, quería vivir esta experiencia, que fue abrumadora. Fuerte. Mágica. Otra gran aventura ha sido manejar desde Villarrica, por la ruta 40, hacia Argentina hasta los glaciares, desde El Chaltén a Torres del Paine. Ir a Tierra del Fuego, hasta el fin del camino en América. Recorrer la carretera Austral de punta a cabo —diez mil kilómetros manejando—, una de las aventuras de exploración que más me ha gustado,

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