TELL MAGAZINE ENERO 2021

TASMANIA SALVAJE Volamos desde Melbourne a Tasmania para la segunda parte de nuestro viaje. Tasmania sorprende por lo salvaje y parece detenida en el tiempo. Tiene el triste récord de la mayor cantidad de atropellos de fauna silvestre, lo que se hace evidente al ver gran cantidad de animales muertos al borde de la ruta. Es fundamental transitar a bajas velocidades, especialmente al amanecer y al atardecer, que es cuando la fauna es más activa. Especialmente fría en invierno, en la parte oeste de Tasmania las precipitaciones son muy abundantes y en invierno cae nieve en las montañas. Comenzamos el recorrido en el este, en Freycinet National Park. Este parque nacional combina bosques, fauna silvestre y playas idílicas, además de una red de senderos hermosos creados con las piedras propias del lugar. Es fácil encontrarse con walabies de Bennett ( Notamacropus rufogriseus ), marsupiales que se diferencian de los canguros por ser de menor tamaño. Desde Freycinet cruzamos la isla hacia el noroeste para llegar a Cradle Mountain National Park, un parque con bosques enormes de eucaliptos y zonas de pastizales donde se pueden observar wombats y pademelons (marsupiales pequeños, Thylogale billardierii ). Aprendí a reencantarme con los eucaliptos, tan mal vistos en Chile. En Australia son nativos y comprenden muchas variedades. Los de gran envergadura son bellísimos. Un punto a favor de los eucaliptos es que vuelven a crecer después de los incendios, muy frecuentes en Australia en el último tiempo. Uno de los hitos de Cradle Mountain es la montaña que le da su nombre, pero también existen lagos, lagunas

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