TELL MAGAZINE ENERO 2021
39 tell. cl buceamos hasta veinte metros de profundidad; y con tanque de aire hasta treinta metros) y luego sobre esta. Hay que levantarlos y llevarlos a la orilla. Es un gran trabajo que involucra a mucha gente, pero es increíble cómo le damos una segunda vida a estos troncos que cayeron de forma natural o por acción del hombre. RESCATE “Luego de varias campañas de rescate comenzamos a juntar una buena cantidad de troncos. Fuimos aprendiendo las dis- tintas etapas, con mucho ensayo y error, tanto del trabajo en el agua cómo de realizar los mejores cortes, para cada espe- cie de árboles, en el aserradero. Empezamos a sacar troncos más chicos, pero nos dimos cuenta de que entre más grandes el resultado era mejor. Aunque eso implicara el doble o triple de trabajo. De los árboles maduros se obtienen cortes más boni- tos, tienen veteado y colores más potentes. Incluso dentro de una misma especie se pueden encontrar tonos muy diferentes. Cada pieza es única y eso es maravilloso”. ¿En qué estado los encuentran? Cuando sacas un tronco del agua, en el fondo se ve un cilindro de madera con musgo por afuera que no es muy atractivo. Es como una piedra, entre comillas, con la madera medio fea en la corteza, pero luego en el aserradero empiezan a salir los colores y el cambio es sorprendente. Incluso hay ciertos olores y carac- terísticas que te pueden indicar qué árbol es. ¿Cómo es el proceso y tratamiento fuera del agua? Luego de sacarlos del agua, con maquinaria especial, una de las grandes complejidades de nuestro trabajo fue ir aprendien- do y manejando los procesos de cada madera, que son muy diversos. Aprendimos los mejores cortes para sacar provecho de cada tronco y luego la preparación para el proceso de se- cado, que es completamente natural,con la ayuda del viento. Hay maderas que son más rápidas, que pueden estar listas para trabajarlas dentro de un año y las más lentas en tres años o más. Eso determi- na cuáles se quedan en nuestro aserradero en Panguipulli o mandamos al taller de Santiago para un secado final. ¿Qué especies han encontrado? Laurel, roble, ulmo, olivillo, raulí, tineo o palo santo, tepa, lleuque, entre otros. ¿Cuál ha sido el árbol más impresionante? Uno muy significativo para nosotros fue un lin- gue que sacamos hace unos dos o tres años atrás. Medía aproximadamente diez metros de largo por un metro de diámetro y era muy pesa- do. Tratamos de sacarlo varias veces del agua, incluso se rompió la piola, pero a la tercera lo logramos. Luego en tierra lo tuvimos que cortar en tres secciones. Realmente fue impactante, porque no sólo nos permitió hacer mesas muy bonitas y “comer por un buen rato” (ríe), sino que tenía muchísima historia porque descubri- mos en sus anillos de crecimiento que tenía unos trescientos años. La historia de cada especie es uno de sus gran- des atractivos… Efectivamente, mucha gente nos busca porque le gusta que no talemos los árboles y que los conectemos, de una manera natural, con el sur de Chile. Hay un relato de cómo ese tronco co- bró vida desde el agua hasta su casa. Además, nos preocupamos mucho de los diseños, que sean piezas estéticas y prácticas, que exista un equilibrio. SABER LOCAL Mesas, mesas de centro, arrimos, escritorios, bancas, respaldos de cama, vanitorios, entre otros, son algunas de las piezas con que ha sorprendido Bosque Hundido. Una mueblería De los árboles maduros se obtienen cortes más bonitos, tienen veteado y colores más potentes. Incluso dentro de una misma especie se pueden encontrar tonos muy diferentes. Cada pieza es única y eso es maravilloso”.
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