Santiago junio 2018
Daniela y Luis Retamales Fundación Prótesis 3D 51 tell. cl A Pulso “ Hasta el día de hoy nos preguntan por qué creamos una fun- dación y no una empresa. Y la respuesta era obvia para noso- tros: porque como queríamos ayudar, mucha gente nos iba a ayudar a ayudar. Pero no fue así. A la gente no le interesa. No les interesan las nuevas tecnologías, no les interesa innovar y menos que regalemos nuestras prótesis. Lo que quieren, es ganar plata. Lucrar. Así de simple”. Desde uno de los laboratorios de la Universidad Andrés Bello, Luis habla fuerte. Todavía no le cabe en la cabeza que cueste tanto regalar. ¿De qué regalo se trata? Una prótesis de brazo, que no solo cambia vidas sino que genera inclusión, confianza y un largo etcétera. Pero no cualquier prótesis. Esta se parece a una mano biónica y puede ser del color que uno quiera. Como la de la pequeña Romina (una de las beneficiarias), en colores naranjo y celeste, igual a la de su héroe de Mortal Kombat: Kitana. “Ahora soy Romitana”, dice, con una sonrisa. EL PRINCIPIO Con el ejemplo de sus padres de “hacer algo” grabado a fuego y las ganas de aportar a la sociedad, un día decidieron tomar el toro por las astas. Hagamos una fundación, cambiemos el mundo, dijeron. Pero ¿fundación de qué? La vuelta fue larga. Fueron tardes enteras pen- sando, viendo charlas TED, leyendo reportajes, investigando en inter- net. ¿Perros?, ¿basura?, ¿niños? Los temas eran muchos, hasta que se encontraron con un artículo sobre los alcances de las impresiones Así ha sido el emprendimiento de estos hermanos viñamarinos junto a Omar Toro, el tercer socio fundador. Luego de dos años de golpear puertas e intentar poner en la palestra su mano biónica que ofrecen a costo cero, hoy siguen trabajando para lograr que su innovación se visibilice de una vez por todas y continúe cambiando vidas. Desde su cuartel general, ubicado en los laboratorios de la UNAB, nos cuentan sus impresiones y cómo ha sido el camino. Por Macarena Ríos R. / Fotografía Mariela Sotomayor y gentileza Fundación Prótesis 3D 3d y aparecieron las prótesis en el horizonte. Luego llegaron los datos duros: el 88% por ciento de las personas que necesita prótesis en Chi- le no puede acceder a ellas por falta de recursos. Ok, dijeron, creemos una fundación en la que hagamos prótesis y así ayudar a la gente. El año 2016 fue bisiesto. Y ese mismo día, el 29 de febrero, crearon la fundación Prótesis 3D. “Importamos una impresora 3d desde República Checa que tuvimos que armar. Nunca habíamos visto una, no sabíamos imprimir en 3d. Nos llegó mala y la arreglamos como pudimos. Somos tres ingenieros, ¿cómo no la íbamos a arreglar?”, sonríen. ¿Y funcionó? Claro. Pero primero tuvimos que bajar una aplicación para imprimir modelos de manos. Buscando y averiguando en Internet, nos encon- tramos con E-NABLE, una comunidad internacional que lo que busca es que la gente que tiene impresoras 3d o que es buena para el di- seño, suba modelos y conectarlos con quienes las necesitan. Actual- mente, nosotros somos E-Nable Chile. ¿Cómo fue esa primera impresión? Fue mucho ensayo y error. Durante seis meses aprendimos a imprimir, a manejar el programa de diseño (FlashPrint), a escalar las prótesis para distintas personas de manera que quedaran a la medida, a ajustar pará- metros, a corregir ciertas mediciones. Estas prótesis se imprimen planas
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