Santiago junio 2018
28 tell. cl VEINTIÚN DÍAS: EL COMIENZO H ace unas semanas estuve en Ecuador y tuve el privi- legio de participar de un grupo de meditación mara- villoso, que se junta hace muchos años en forma constante y perseverante. Estaban haciendo un tra- bajo que quiero compartir con ustedes: se habían propuesto asumir un desafío que duraba veintiún días. En este caso, eran veintiún días sin quejarse y desde ahí, veintiún días de gratitud. Esto tiene una base científica que plantea que el cuerpo renueva su siste- ma dentro de este plazo y que es el tiempo que se necesita para generar cualquier hábito o dejar de hacerlo. Es como reiniciarse de nuevo desde la profundidad y comenzar un nuevo camino. Se puede usar para todo. Hay científicos que plantean que no son veintiuno sino cuarenta días, pero da lo mismo, porque sea cual sea el número, lo que se necesita es fuerza de voluntad. Es distinto decir una vez estoy triste o asustada, a estar todo el día rumiando la queja como una conducta habitual. Este trabajo consiste en empezar a no quejarse día a día, paso a paso, y si te quejas, tienes que empezar de nuevo hasta lograr los veintiún días o los cuarenta sin interrupción. Este grupo maravilloso tiene, incluso, una pulsera que se cambia de mano cuando se produce la queja y todo debe empezar de nuevo. Tengo que confesar que he intentado usar los veintiún días para comenzar con el ejercicio y a ratos me ha resultado, pero me ha costado mantenerlo. Si empiezan con los veintiún días, deben registrarlos. Los pueden ir anotando en la agenda, o como quieran, y avanzan. Si fallan, vuelven a empezar y así sucesivamente hasta que logren los veintiún días sin parar. De verdad ocurren cosas mágicas cuando se vive el ciclo, uno se llena de energía, junto con la enorme satisfacción de trabajar la voluntad. Podemos plantear muchos temas para empe- zar los veintiún días; ustedes eligen lo que mejor les parezca. Incluso lo pueden ejercitar con sus hijos y los resultados sonmaravillosos. No se juzguen si tienen que volver y recomen- zar, simplemente háganlo y verán que caerse es solo una cara del levantarse. Seguro que lo van a lograr. Vamos sin intervalos a vivir los veintiún días con la tarea que quieran, equivóquense y vuelvan a empezar cuantas veces sea necesario; al final es la vida misma. Los invito a realizar el desafío de los veintiún días. A hacer algo durante veintiún días, que es el tiempo necesario para crear hábitos o dejarlos. De verdad ocurren cosas mágicas cuando se vive el ciclo; uno se llena de energía, junto con la enorme satisfacción de trabajar la voluntad. Si fallan, no importa, vuelvan a empezar. Verán que caerse es solo una cara del levantarse y comenzar de nuevo. pilar Por Pilar Sordo
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