TELL NORTE DICIEMBRE 2019

MUJER Paula Jofré Para la revista Time es “una de las cien personas más influyentes del mundo”, porque creó el primer árbol genealógico de las estrellas de nuestra galaxia. Su camino también ha sido estrellado: la discriminaron por ser madre, en el célebre Instituto Max Planck, de Alemania, mientras hacía un doctorado. Hoy, es profesora asociada del Núcleo de Astronomía (UDP), donde continúa estudiando cómo las estrellas se forman y se conectan unas con otras. Por Francia Fernández P. / Fotografía Andrea Barceló A. y Paula Jofré. P rimero fueron los pájaros. En su casa de infancia ha- bía una pajarera, y a Paula Jofré (38) le gustaba ver cómo las aves sacudían sus plumas o interactuaban en- tre sí. “Era una niña contemplativa, y sigo siendo una mujer que contempla mucho el entorno”, dice esta astrofísica que la revista Time incluyó en el ranking “Time 100 Next” 2019, como una de las per- sonas más influyentes del mundo y que, previamente, otra publicación estadouni- dense, Science News , seleccionó en una lista de “Diez científicas jóvenes que de- safían los límites para enfrentar grandes problemas”. Son distinciones por la tarea que Jo- fré —quien se formó en la Universidad Católica y luego hizo un doctorado en el Instituto Max Planck (Alemania), seguido de un posdoctorado en la Universidad de Cambridge (Reino Unido)—, realiza desde hace unos años: tomar técnicas de la an- tropología o la biología, para la creación del primer árbol genealógico de las estre- llas de la Vía Láctea. Una tarea que la ha llevado a estudiar el espectro químico de veintidós estrellas, incluido el Sol. Todas comparten diecisiete elementos, entre ellos, calcio, carbono, hierro, magnesio, oxígeno, titanio y zinc. Sentada ante su escritorio del Núcleo de Astronomía de la Universidad Diego Portales (UDP), donde es profesora aso- ciada, la astrónoma dice que cosas como estas reafirman que va en la dirección correcta. “Que la revista Time me eligiera en la categoría Innovadores, tiene que ver con poder pensar ‘fuera de la caja’, mirar alrededor e incorporar métodos de otras ciencias”, indica. Todo comenzó en 2014, cuando en Cambridge —donde fue investigadora asociada, desde 2013 hasta 2017— Jofré asistió a un evento en que se exponían “herramientas visuales para transmitir los resultados científicos”. El antropólogo y arqueólogo británico Robert Foley “puso un árbol evolutivo ahí y dijo que servía para estudiar la evolución. Yo ya estaba estudiando la evolución de la galaxia, entonces me llamó la atención no haber 22 tell. cl

RkJQdWJsaXNoZXIy NDQ4NTc0