TELL NORTE OCTUBRE 2019
72 tell. cl Sueño Antofagasta con más áreas verdes regadas con agua tratada que no fue a dar al mar, con luminarias alimentadas con baterías de litio de la región. La sueño con más espacios sombreados que permitan a su gente disfrutar de más horas día de sus espacios públicos. los colores de casas y edificios destaquen con- tra los cerros rojizos durante la puesta de sol. ¿Qué destacarías del desarrollo de nuestras ciu- dades? Creo que se ha hecho bien el trabajo en el litoral; las playas artificiales y distintos parques en la cos- tanera nos dan la oportunidad de recorrerla en bicicleta corriendo o paseando. ¿Cómo has visto evolucionar Antofagasta? En el transcurso de los años se ha potenciado la multiculturalidad de la ciudad, hoy vemos otras ca- ras, nuevos modismos, esta inmigración también tiene necesidades de vivienda, salud y educación. Muchos de ellos probablemente harán de Antofa- gasta su ciudad definitiva y sus hijos habrán naci- do en esta tierra. Su llegada trae consigo desafíos de integración y crecimiento donde todos estamos llamados a aportar. ¿Cómo visualizas la expansión de las ciudades del norte? Deberemos encontrar la forma de hacerlas más amables y atractivas para vivir y menos depen- dientes de una sola fuente de ingresos como lo es el cobre. Me gusta el caso de Iquique y La Serena que potencian tanto o más la plataforma turística que la plataforma productiva minera. Eso las hace mucho más resistentes a los vaivenes propios del precio internacional del cobre. Debemos desarro- llar ciudades que sean suficientemente atractivas para invitar a que más familias deseen vivir aquí. CIUDAD Para Rafael, su vida profesional ha potenciado todos los conoci- mientos adquiridos en su época de estudiante. “En la escuela se aprende a pensar fuera de la caja, a ser propositivos. En el ámbito profesional mantenemos lo anterior, pero se direcciona, como en mi caso, hacia el área inmobiliaria, hacia los proyectos urbanos y de macroinfraestructura”, declara el arquitecto. ¿Cómo describirías Antofagasta, Iquique u otras ciudades del Norte? ¡Corajudas!, porque hay que tener valor para vivir aquí, hay que te- ner ganas de ponerle el hombro para hacer que las plazas tengan verde, para hacer crecer un parque, para ganarle un metro cua- drado al desierto con urbanizaciones perdurables, con edificios y casas que sean nuestro cobijo en el desierto más árido del mundo. ¿Cuáles son las potencialidades de este territorio? Tenemos un clima increíble que nos permite estar al aire libre casi todo el año. Tenemos energía que es infinita y que es po- sible de aprovechar con celdas fotovoltaicas en nuestro propio techo. Somos dueños de un litoral que casi no aprovechamos y, por supuesto, de atardeceres memorables que hacen que todos
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