TELL NORTE OCTUBRE 2019

26 tell. cl mente no es el momento para hacerlo. Varias familias se me han acercado porque están inte- resadas y luego, se pierden durante el proceso. Mi objetivo no es convencer, el interés de la fa- milia por acoger se debe dar de manera natural y desinteresadamente. ¿Qué características comunes tienen las fami- lias de acogida? Por lo general son biparentales, aunque tam- bién pueden ser personas solas, homoparen- tales u homomaternales; no existe ningún tipo de discriminación al respecto y todos tienen derecho a postular. ¿Qué edad de los menores se prioriza para quedar al cuidado temporal de una familia de acogida? Normalmente se prioriza la primera infancia, es decir, de cero a seis años, porque a esa edad los niños están desarrollando su cerebro, aún es moldeable y eso es muy beneficioso. Tenemos el caso de una niña de ocho años que vive con una familia guardadora desde los seis, y hay otro caso de dos hermanitos que llevan un buen tiempo con una familia de acogida. Mi objetivo no es convencer, el interés de la familia por acoger se debe dar de manera natural y desinteresadamente”. ¿Cuál es el diagnóstico de este déficit? Lo primero es la falta de recursos para difundir los programas. Nosotros contamos con cinco duplas formadas por un trabajador social y un sicólogo, más tres técnicos sociales de apoyo. Cada dupla trabaja con veinticinco niños, además de sus familias de origen y sus familias de acogida. La labor es de atención, entregamos soluciones a una serie de situaciones de crisis y enviamos, cada uno o tres meses, un informe al Tribunal de Familia, entonces la carga de trabajo es tan intensa que el tiempo destinado a la difusión del programa es mínima. Hoy, el SENAME regional nos exige un encargado para esta área, de manera que ADRA se suma a esta apuesta y es por eso que, en agosto, asumí esta labor. Además del desconocimiento de este programa, acoger a un menor para su cuidado y que luego deje de pertenecer a ese nú- cleo familiar, es un tema sensible y delicado La gente tiene miedo de ser familia de acogida, porque temen a la pérdida y al dolor que les pueda generar la ausencia del niño. Yo diría que este motivo es el principal para negarse a ser familia guardadora; incluso, hay personas que derechamente me dicen que no serían capaces de tolerar esa separación y critican el pro- grama porque no entienden su propósito. ¿Y qué respondes frente a ello? Siempre les digo a las personas que el acogimiento conlleva mu- chas veces dolor, pero este sentimiento proviene del amor entre- gado. Donde se debe poner el foco es en el interés superior del niño, porque lo que más necesita es amor. ¿Cómo lograr que se entienda? No podemos hacer difusión sin sensibilizar. Ahora, no todas las familias pueden ser familias de acogida, ya sea porque viven en situación de estrés o están en plena crianza o porque simple-

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