TELL ``NORTE OCTUBRE 2018

En octubre del año pasado, en Las Taconeras nos ganamos el premio al mejor diseñador; sin duda, fue un bonito reconocimiento a nuestro trabajo”. tero y me hizo uno de prueba. Lo empecé a usar y las mujeres en la calle o en el banco me pregunta- ban dónde había comprado el cinturón. Seme ocu- rrió subir fotos a Instagram y quedó la “escoba”. Le diste el palo al gato M: ¡Todas querían el cinturón! Empecé a tener cer- ca de cincuenta pedidos diarios… ¡fue una locura! Seguí trabajando con el maestro del barrio Victo- ria, pero después de un mes me di cuenta de que en Chile había un déficit de hebillas, así que se me ocurrió otra locura. Viajé a Argentina y en una fábri- ca de Buenos Aires compré trescientas hebillas… A: A esa altura, como la Monse estaba con mucho trabajo, empecé a ayudarla y viajaba a Argentina por el día, a buscar las hebillas. BABUCHAS Hasta antes de que el boom de los cinturones le cambiase el rostro a este emprendimiento, los di- seños de la Monse llevaban su nombre y apellido. Luego, con el objetivo de representar el espíritu de la mujer en este nuevo espacio, lo bautizan como Candelaria Pérez Cueros en homenaje a la sargento Candelaria, una militar chilena que par- ticipó en la guerra contra la Confederación Perú- Boliviana y en la Batalla de Yungay, lo que la llevó a convertirse en heroína. El paso siguiente fue innovar en los diseños M: Empezamos a diseñar cinturones en distintos colores de cuero, pero en Chile, el negro y el café marcan la preferencia. Ahora, el plus de los cin- turones son las formas de las hebillas, que son simples o dobles y la aplicación de argollas en las puntas. Tenemos cuatro modelos que son de cue- ro y de pelo. A: Cuando la Monse se liberó de la parte admi- nistrativa, comenzó a diseñar, también, bolsos y carteras de cuero. ¿Quién se encarga de la fabricación? M: Trabajamos con distintos talleres para cada uno de nuestros productos. En el caso de las car- teras, empecé a trabajar con los viudos de Gucci. Son artesanos que viven en Santiago, pero hace ochomeses dejamos de trabajar con ellos, porque se me ocurrió innovar con el diseño de zapatos. A: Y mi respuesta fue la misma que con los cintu- rones… ¡otra locura! Pero tú, Monse, insististe con la idea M: Sí, mi idea era hacer babuchas porque estaban de moda. Investigué, hice mis primeras babuchas, participamos en el Bazar ED y fueron todo un éxito. A: Llegamos a tener veinte colores y de distin- tos modelos. En definitiva, Álvaro, volviste a confiar en su pro- yecto A: Después del éxito de las babuchas, nunca más le dije que no a sus ideas. M: Sí, la verdad es que me apaña en todo. PREMIO MEJOR DISEÑADOR ¿Han pensado en tener un taller propio? A: Son muy pocas las marcas en Chile que cuen- tan con taller propio. Para tener uno debes gene- rar un volumen de ventamayor y es muy difícil que una marca artesanal lo tenga. Aprender el oficio es algo que tenemos descartado, de lo que sí nos hemos ocupado es de entenderlo. El rubro de los talabarteros y maestros zapate- ros es bien especial ¿cómo ha sido esa relación hasta ahora? M: La verdad es que el maestro del barrio Victoria que partió elaborando mis cinturones tuvo un tra- to misógino conmigo. Es un rubro súper cerrado, receloso y machista, pero con el tiempo pasé a ser una más dentro de tantos hombres y la rela- ción cambió. A: Es que los zapateros lo pasaron muy mal en los años ochenta cuando se abrieron las barreras con China. Durante años dejaron de fabricar zapatos y se fue perdiendo el oficio. Además, el trabajo en cuero no es algo que se pueda aprender en un par de meses. Pero viven de esto, eso significa que han ido de menos a más M: Sí, la verdad es que nos va muy bien. Fabrica- mos entre doscientos y cuatrocientos zapatos al mes y el noventa por ciento de nuestras ventas son de zapatos y el resto son cinturones y ropa. A: La marca ya tiene presencia y es conocida, de manera que se nos han abierto las puertas en varias tiendas. Además de vender on line, hoy es- tamos en dos tiendas de Santiago —Casa Moda y Carolina— y, además, en Puerto Varas. Y todos los veranos, nos instalamos con nuestra tienda en Las Tacas. Además siempre están participando en grandes ferias y bazares M: Sí, todos los años estamos presentes en Las Taconeras, en el Bazar ED y en el Ropero Paula. Nos preparamos para estas ferias con un mínimo

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