TELL NORTE AGOSTO 2019
En realidad, se necesita mucha disciplina y constancia. Creo que es el punto de partida de cualquier negocio exitoso. Quizás la fórmula esté en lograr el equilibrio entre hacer lo que te gusta y tener una estructura de trabajo, y que se mantenga en el tiempo. que nos asesoraron, fuimos armando este bulevar al que quisimos darle un sello, que es el mosaico que está casi en el centro. En el Patio Jacarandá hay catorce locatarios que venden diferentes pro- ductos. Tenemos una buena comunicación con las personas que administran el Patio, y yo sigo fascinada atendiendo mi galería. Como te digo, nací detrás del mostrador. Vendes muchos objetos de arte, ¿tienes también alguna veta ar- tística? No, para nada, yo disfruto del arte desde otra perspectiva. Tengo visión para imaginar un espacio en blanco y poder diseñarlo, sentir cómo quedaría, pero la verdad es que no tengo habilidades para la pintura o las manualidades. En la tienda disfruto buscando marcar la diferencia a través de los detalles, pero mi rol es intermediar en- tre los creadores y el público. Con eso estoy muy feliz. ¿Cómo ha sido la evolución en este Barrio Brasil, con nuevos bule- vares, cafés y tiendas que están cerca y que también son conoci- dos en este barrio? Creo que mi galería tiene su trayectoria y la gente la reconoce. Como Carmen Cartier ya tengo mis clientes de años y la gente se sigue pasando el dato. En el caso del Patio Jacarandá, la competencia es alta, hay más bulevares, restaurantes, así que siempre me voy adaptando a las nuevas situaciones. He tenido 71 tell. cl T que aprender de tecnología para hacer las pro- mociones por redes sociales. ¿Cuál crees que es el secreto para mantenerse exitosa por casi dos décadas? Mantenerse al día. Y nuevamente saber adap- tarse e innovar. Es importante ser diferente y entender las necesidades de los clientes, de los locatarios, de los vecinos y de todos quienes pueden nutrirte. A mí me encanta hablar con las personas, siempre me junto con amigas, conoz- co gente nueva y de ahí van saliendo ideas. Suena algo fácil, pero me imagino que hay mu- cha dedicación detrás de cada detalle… En realidad, se necesita mucha disciplina y constancia. Creo que es el punto de partida de cualquier negocio exitoso. Hay que ser estruc- turado, cumplir con horarios, llevar las cuentas, estar dispuesto a aprender mucho. Quizás la fórmula esté en lograr el equilibrio entre hacer lo que te gusta y tener una estructura de traba- jo, y que se mantenga en el tiempo. ¿Qué es lo que más te gusta de este negocio? Me encanta asesorar a las personas. ¿Cuáles son los desafíos a corto plazo? Hace poco planté cinco árboles de jacarandá, lo que para mí es muy simbólico. Representan cómo los objetos necesitan cuidados y aten- ción para crecer y es lo que espero también para el Patio Jacarandá. Tengo muchas ideas y estoy trabajando en eso. ¿Te sientes satisfecha con todo lo que has lo- grado? Totalmente. Soy una persona feliz, casada con Ricardo hace cuarenta y cinco años, tengo a mis dos hijos, Monserrat (39) y Sebastián (44), y unos nietos maravillosos. Los niños viven en Santiago y cuando viajo a verlos lo pasamos muy bien. Sigo feliz en Antofagasta y si alguna vez tuviera que trasladarme, estoy segura de que mientras me quede salud y energía voy a inventar algo que hacer.
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