TELL NORTE AGOSTO 2019
25 tell. cl forense y victimología”, recuerda Soledad, y agrega que fue un trabajo muy potente emocionalmente, razón que la llevó después de dieciséis años a dar un vuelco en su vida profesional. ¿Debió ser un periodo, en lo personal, de mucha frustración? Trabajar en justicia era muy frustrante, porque en ese entonces, no había mucha educación en el sistema y debíamos partir por educar a los jueces en esta temática. Desde el punto de vista de las víctimas, intentábamos cuidar que el proceso no revictimizara y fuese lo más cuidadoso posible, planteando la forma que se debía tener en las in- tervenciones reparatorias. Decides, entonces, emigrar al mundo privado Sí, lo vi como un respiro y como un desafío porque implicaba ampliar las temáticas y contenidos. Ya me había formado en terapia familiar y de parejas, pero desde lamirada del trauma y del dolor, enton- ces decidí enfocarme en la sicología positiva, en el fortalecimiento de recursos, en el desarrollo de la resiliencia. Esto se dio de manera muy natural y me fui encantando en áreas nuevas como la se- xualidad y la formación en terapia corporal. Seguí un camino de desarrollo espiritual, estudié budis- mo y me enfoqué en la otra arista de la vida, de no negar el dolor y el sufrimiento… ¿Tomas ese camino por una inquietud o vivencia personal? Mi separación fue un remezón importante a nivel personal. El quiebre detonó cambios emocionales muy profundos y potenció, por cierto, ese proceso de búsqueda profesional. Comencé entonces a trabajar con adultos y parejas y, luego, me especia- licé en sexología. ¿Y en este ámbito, cuál es el principal problema que hace que una pareja llegue a tu consulta? Sin duda, la disminución del deseo sexual. Cuan- do la consulta la hace una mujer el problema más frecuente es el vaginismo y, en el caso de los hom- bres, la disfunción eréctil. Estas disfunciones se relacionan con la ansiedad o con la idealización de una “sexualidad perfecta” ¡Absolutamente! La ansiedad anticipatoria es el elemento común, porque significa meter cabeza y eso va de la mano con las expectativas, en cómo debe ser porque existe una idea en la mente y todo el impacto que tiene la pornografía como el gran educador sexual. Todo esto es muy nefasto, porque partimos de una idea que dista mucho de la realidad, sobre todo en estos tiempos, donde el producir es una demanda excesiva y terminamos funcionando desde el deber ser y el sexo se trans- forma en una tarea más. Cuando pasa esto, no hay ninguna posibilidad de disfrutar, de estar pre- sente o conectado. La sexualidad es una dimen- sión de la vida donde tienes que estar conectado y en resonancia con tus emociones. Más aún cuando vivimos conectados con la tec- nología, pero muy desvinculados con nuestras emociones Esto es muy adictivo y me asusta, porque no sa- bemos cómo va a impactar en las futuras genera- ciones. Las relaciones estánmediatizadas por una pantalla, no existe el contacto, no se miran a los ojos y los jóvenes se piden pololeo y terminan a través del chat… Estamos rodeados de personas, pero estamos muy solos. Esto es muy triste. Diversos especialistas hacen referencia a cuál es el mejor sexo ¿cómo lo definirías tú? Elmejorsexoesloqueseconocecomo mindfullsex . El sexo súper conectado con uno mismo y no con la cabeza. Anclado en el eje y sintiendo el cuerpo, un sexo presente en el aquí y el ahora, en atención plena y no pensando en lo que tengo que hacer mañana o en cómo debo satisfacer al otro. Y se debe entender que no siempre será de esa manera No siempre será así, porque la vida en pareja tam- bién cursa ciclos. Hay buenos y malos momentos, de manera que esto se debe entender, naturalizar y permitir. Siempre decimos que no existen escuelas para ser padres ¿tampoco existen para ser pareja? Existe una escuela y esa es la parentalidad. La gran escuela para ser padres es la que cada uno vivió como hijo y la gran escuela de pareja tiene que ver con el vínculo que uno estableció con los padres, ese es un link directo. La manera en que tus padres o cuidadores estuvieron o no disponi- bles para ti, configura el sistema de apego y eso va a determinar cómo te vinculas con tus hijos y con tu pareja. Eso es total y absoluto. Las necesidades no cubiertas de la infancia generan carencias y de esas heridas estructurales te vas a parar ante la vida y frente a todos tus futuros vínculos. Lo im- portante es tener conciencia de cómo me impacta esa historia y poder mirar a ese niño o niña interior para sanar nuestras heridas. Las mujeres hemos asumido una posición crítica y de cuestionamiento que la comparto totalmente, pero que deja al hombre sin tener la más remota idea de qué hacer”. T
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