Norte julio 2018
T ropos, felinos, aves y reptiles con extremidades huma- nas, representan a músicos, guerreros, cazadores, carro- ñeros, vigías, sabios y hembras. Ochenta y siete piezas que se convirtieron en una interpretación zoomorfa de la sociedad y en una exposición a la que este artista multifa- cético, proveniente de Antofagasta y más conocido como Chávez (33), llamó Manada . Separadas por grupos, estas esculturas, van montadas sobre carros de supermercados y bicicletas recicladas. Así las presentó primero en el Cen- tro Cultural Santa Inés, luego, en el Espacio Pasarela de la Biblioteca Re- gional Gabriela Mistral, en La Serena y durante julio, en el Centro Cultural Palace de Coquimbo, donde además expuso sus pinturas a base de agua, de trazado fuerte y colorido. ¿Cómo nace la idea de Manada ? Mi observación parte desde una fotografía aérea de unamanada de lobos. Los estudié y me di cuenta de que estos animales son muy organizados. El alfa va detrás del grupo observando a la manada y en la muestra lo interpreto con una alegoría del zooísmo a escala humana y es la cabeza de la exposición. En la manada cada ser tiene su función y ubicación. Al inicio van los más viejos y enfermos y marcan el paso de la manada, luego vienen los guerreros o más osados. Al medio se ubican las madres y los niños; atrás están los guerreros más fuertes y al final va el alfa. Comprendí que los seres humanos somos muy parecidos a los lobos y que en algún momento actuamos como manada, pero en el mundo moderno somos más individualistas y nos estamos alejando de nuestra especie como Comprendí que los seres humanos somos muy parecidos a los lobos y que en algún momento actuamos como manada, pero en el mundo moderno somos más individualistas”. mamíferos. Ya no nos apoyamos en el que está al lado, lo que escapa a nuestra esencia. Y así te conviertes en el principal exponente del zooísmo, en esta zona Hace tres años que trabajo el concepto zooís- mo a través del arte. Antes me dediqué a hacer todo lo que la sociedad impone, tuve un negocio y dejé el arte de lado por una presión familiar, hasta que, en el 2015, dije “¡basta!”. Fue un mo- mento especial de mi vida porque me ocurrieron muchas cosas y quise sentirme conforme con lo que estaba haciendo. Fue un paso definitivo a la adultez y a un crecimiento más espiritual. ¿A qué se debe entonces tu interés por promo- ver este movimiento? Este interés por los animales surge formalmen- te hace ocho años, en el momento en que deci- dí ser vegetariano. Respecto a la vinculación de este concepto con el arte se debe a que como seres antropocéntricos creemos que somos lo más extraordinario de la evolución y, en lo per- sonal, creo que siempre hay algo mayor o menor que el ser humano. Es como un ciclo exponen- cial y con esta idea busco mostrar una expre- sión del infinito. Para mí estas esculturas son seres vivos y tienen una evolución. El noventa por ciento de las esculturas son hembras y algu- nas de ellas representan la mutación a través de la tecnología.
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NDQ4NTc0