TELL NORTE FEBRERO 2019

La creadora de los famosos Lucky Hearts sueña con que cada ser humano tenga su propio corazón. “Comencé a hacer corazones en bastidores gruesos pensando en ponerlos en el velador y que fuera lo primero que vieran al despertar. Mi trabajo no partió como algo pretensioso, yo no soy pretensiosa, pero con el tiempo mi proyecto sí lo es: me encantaría que cada persona en el mundo tuviera uno de mis corazones, que se conectaran, que sacaran lo bueno. Soy una convencida de que la gente buena puede llegar lejos. Mucho más lejos”. Por Macarena Ríos R./ Fotografía Teresa Lamas G. L a casa de Ani respira arte. Cuadros texturados de todos los formatos posibles, esculturas y espejos, descansan en paredes por aquí y por allá. El hilo conductor entre unos y otros es evidente: los sucesivos empastes y textu- ras abrazan cada obra como si en ello se les fuera la vida. Pero hay un tercer elemento, invisible al ojo humano, que según Ani es el que produce la magia: el polvo de cuarzo. “Un gran transmisor energético que aporta al equilibrio emocional”. La casa de Ani respira arte. Y también corazones. Debe llevar unos dos mil desde que comenzó a hacerlos. Dice que el señor que le hace los bastidores lleva la cuenta. “Me encanta hacer corazones. Hay gente que cocina, hay otros que escriben, a mí me encanta ha- cer corazones”. PARA SIEMPRE Su sello está repartido por todo Chile. En las casas de Neruda, en el Museo Baburizza, en galerías de arte. Y en la piscina de un hotel porteño, el Casa Puente. “Estudié diseño, en ese tiempo era impen- sado que alguien de la familia estudiara arte, pero siempre pinté en paralelo”. Corazón cautivo Ana María Miranda Quiroz artista

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