TELL NORTE ENERO 2020

69 tell. cl Son más de trescientas cuarenta frases las que han convertido a este emprendimiento en todo un éxito. La atractiva fórmula que hace que un tazón, un estuche, un cojín o un delantal sean irresistibles, son sus mensajes provocadores, lúdicos, tiernos, irónicos o cotidianos. El “Dilo”, como le llama cariñosamente su artífice, Carola Pizarro, tiene la magia de personalizar un regalo, a través del sentimiento y la emoción. Por Verónica Ramos B. / Fotografía: Francisco Díaz U. I mprimir mensajes en bolsitas de Navidad fue la idea original que hizo que Carola y dos amigas se unieran en un emprendimiento. Nunca hicieron las bolsas, sin embargo, optaron primero por tazones de cerámica y textiles, elaborados por fabricantes nacionales. Las frases que tenían en mente, sin duda, fueron la gran motivación para poner en marcha una novedosa manera de emprender. “Como publicistas nos dimos cuenta de que las personas quieren decir muchas cosas a través de un regalo, pero no se atreven o no saben cómo decirlas y la manera de hacerlo fácil, era personalizar un producto en función del sentimiento y no con el nombre o la foto de alguien que es lo habitual que se imprime en un objeto. Así nació “Dilo Como Quieras”, una propuesta entretenida de regalar o saludar a un ser querido, con un mensaje impreso y que llegase directo al corazón”, comenta Carola Pizarro, y agrega que “Dilo” tuvo su primera tienda, en el Drougstore. publicista Carola Pizarro DILO COMO ¿La propuesta tuvo un buen feedback desde el incio? Súper buen feedback y nos dimos cuenta de esto cuando participamos por primera vez en una feria en el colegio LaMaisonnette, en Santiago. Nuestro stand estaba lleno de gente, porque las personas se detenían a leer las frases impresas en los productos y les llamaban mucho la atención por lo novedoso. La clave de Dilo está en el mensaje Más que vender un producto, el que por cierto es de muy buena calidad y elaborado solo por artesanos chilenos, lo que prima aquí es la frase y la emoción que despierta en el cliente, desde una carcajada de la mamá hasta la lágrima que provoca en un abuelo. En una ocasión, una niñita me contó que su papá roncaba mucho y que se enojaba cuando lo molestaban por eso le compró un cojín que dice “Yo no ronco, sueño que soy una moto”. Días después, nos contó que quieras

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