TELL NORTE ENERO 2019
“El parque de Dubois es el que se ve desde la puerta de entra- da —en donde hay un arco—y recorre todo el círculo alrededor de la casa. El diseño de los caminos no se veía, era solo maleza, un potrero y había unas cincuenta ovejas que se comían todo. El tra- bajo fue empezar a buscar el recorrido de los senderos, ya que aún había ladrillos que demarcaban los orígenes del esquema del paisajista”, dice Schüler. Fue el mismo Schüler quien diseñó en los jardines dos estanques ubicados en la entrada principal del lugar. A primera vista son dos pequeñas lagunas en donde conviven variedad de patos, cisnes europeos y de cuello negro, flamencos y tres variedades de grullas, además de cerca de cientos de pavos y otras especies silvestres que dan vida al lugar y que hacen que, al cerrar los ojos, el ruido de las torcazas sea más fuerte que el de la brisa y el viento. Para el dueño, todo en este parque tiene un significado especial. “Las grullas son las aves que representan ‘la larga vida’ en la filo- sofía oriental. Los flamencos están en los estanques simplemen- te porque los encuentro maravillosos; los cisnes de cuello negro, porque son nativos. Además, hay tantas otras especies silvestres que llegan solas y que conviven aquí porque se sienten protegidas, como las coscorobas, las miles de garzas y torcazas que inundan los árboles alrededor de las lagunas y de los bosques”. Desde la terraza principal de la casona se ve otra pequeña laguna en medio del parque, con plantas acuáticas y un puente de made- ra cubierto por enredaderas. El sol se esconde en el atardecer y el paisaje se torna de ensueño. Entre los sonidos de grillos y patos, se ven las colas abiertas de cuatro pavos reales, y a los dos perros del
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