Concepcion marzo 2018

Ladrón que roba a ladrón Por Marcelo Contreras PRESTA oído Q uincy Jones, uno de los productores musicales más grandes de todos los tiempos, encendió el ventilador el mes pasado. Demoledor, calificó a The Beatles como pésimos músicos. Reveló que un insaciable Marlon Brando habría intimado con Marvin Gaye y Richard Pryor. Desclasificó citas con Ivanka Trump cuando él tenía setenta y dos y ella veinticuatro. De ochenta y cinco años y en plan promocional para un documental en Netflix y un especial a cargo de Oprah Winfrey, levantó aún más polvareda hablando de Michael Jackson con quien trabajó en Off the wall (1979), Thriller (1982) y Bad (1987), sus mejores álbumes. Según el productor, el rey del pop “robó muchas cosas” y puso como ejemplo el single de Donna Summer State of independence , cuya línea de bajo sintetizado efectivamente guarda cierta similitud con los primeros compases del súper clásico Billy Jean . Lo curioso es que el tema no es original de la reina de la música disco, sino de Jon & Vangelis, un dúo de synth pop formado por el vocalista de Yes y el reconocido tecladista griego. La música popular está plagada de ejemplos similares. El clásico The Jean Genie , de David Bowie, está compuesto en torno al riff de I’m a man del pionero del rock, Bo Diddley. Zoom , de Soda Stereo, se hilvana siguiendo a New York Groove del grupo Argent, un hit de 1975. Las nuevas ediciones del fantástico debut de Led Zeppelin, en 1969, tuvieron que reconocer en los créditos a los autores de clásicos como Babe I’m gonna leave you y Dazed and confused , que originalmente no figuraban. Smell like teen spirit de Nirvana calca sin disimulo el riff de More than a feeling , un éxito en los setenta de Boston. Copiar es una cosa. Pedir prestado y moldear, otra. Y en la historia del pop la segunda opción es moneda común desde siempre. 20 tell. cl

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